La posesión

Mis golpes invisibles al vuelo de una golondrina perdida, tus heridas manan escondida sangre en alas siguiendo corrientes de aire, su sentir es efímero como el susurro de la volátil felicidad envuelta en papel de periódico.

Nuestras edades se zambullen entre las arrugas de eternos pasados soñando recuerdos, reviviendo pieles. Vuestras voluntades caminan en manadas con los oídos tapados en las persianas bajadas de ideologías muertas. Sus vidas son lo único que les levantan cada mañana cuando abren nevera y la escarcha cubre el vacío del tiempo ausente de plata.

Todos ellos, ven como mochilas se llenan mientras resto se vuelve liviano peso, llenas de reproches por haber creído que alambradas sacarían al monstruo de sus camas y que nunca se atreverían a tapar la utopía de las hadas.

Creed que el mundo es más sencillo de lo que pintan, no necesitamos promesas para hacer realidades. Olvidad lo que nos dijeron durante la calma y recordad la historia del hombre entre lenguas sin memoria.