Exceso de confianza

Ha ido deshaciendo las puntadas de una vida desordenada, para volver a coser la tela con el orden de los días.

Ascendiendo por la nube del recuerdo, recordó los instantes ahora nublados en la corta distancia de unas neuronas confusas.

Mirando el amanecer de una vida, encontró anochecer en la furia de los Titanes, enfurecidos por ausencia de caso cayeron en picado sobre su cabeza.

Revolvieron cada pensamiento, masa madre en levantamiento con presura de ser descubierta en cada nueva hornada.

Y vuelve a coser coraza, antes de que el monstruo engulla alma, deja la senda de la precaución entreabierta.

Nadie le dijo que la confianza fuera daga de doble filo y cabalgaría sobre los cimientos con la boca torcida entre las espuelas rotas de una sonrisa.

La confianza cuesta una vida ganarla y se pierde en un mísero, largo y eterno segundo.

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