Escaleras

Escuchaba el sonido de las escaleras, cuando la brisa de la mañana se presentaba en el intervalo del despertar.

Cayeron los instantes en esa misma escalera, rodando por sus escalones buscando el origen de aquel retorno.

Mojadas esperaban el regreso de las manos que mecían la vida, allí, en la orilla de las gotas que caían sobre el borde de una espera.

Arranqué las barbas de su piel, para que pudiera de nuevo respirar, respirar recuerdo en las veinte intenciones del pasado.

Ahora solas, esperan los nuevos vientos traigan la risa del invierno y la calidez de la libertad del sol en su lenta vejez.

Ellas bien saben de la soledad de una lagartija en el torso de su piel, como ella, deja calentar su alma bajo la tenue luz de la vida en una rama.

Deja un comentario