Fría comodidad

Correr por los verdes campos con la libertad de ignorar ojos que acechan oscuridad. Galopar los vientos a dos ruedas colina abajo, éramos reyes de aquel trono ahora destronado. Silenciar aullido de los lobos, clamando a la manada oculta entre paredes de piedra y sudor goteado. El aroma de la manzanilla hablará sobre mi, cuando la vid qcorra desnuda, sin equivocar boca y huirá del vientre seco lamiendo heridas. Jamás abandonaría cuna para correr detrás del toro, agarrando al clavo ardiendo de la vejez, rogando el perdón tras el mundo de cristal. Apariencia retoca alma, finge ser más allá de la estrella, Universo aparte. Y ese eterno sonido que desciende por las nieves del futuro, tan veloz, tan seguro como que los años pasan. Hasta la perfección de una carcasa, se arruga y no existe filtro que estire tanto egocentrismo escondido en un reflejo de doble filo. Así, el tiempo narrará como se ha ahogado una vida en la fría comodidad.

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