La reclamación

Le dijeron, fíjate cómo se mueven las piezas del ajedrez, cuando una esté a punto de caer verás otra mirar caída, si es a favor o en contra.

Gritaron su nombre en la oscuridad para evitar que tomaran el día con sus palabras erradas y cayeron en lo más bajo del acantilado del ser humano.

Bendijeron al mismo diablo que habían adoptado en aquel patio trasero sin ventanas ni sueños.

Ahora él, venía a reclamar almas, solitarias y ebrias de vivir, apenas tenían mismo valor que entonces albergaban.

Los años habían guardado en sus bolsillos las cenizas de los pasos y ahora al mirarse al espejo ya no eran ni propio reflejo.

Resignado, el señor de la noche, giro tormenta y en alta mar levantó al sunami de la verdad, desde entonces, el hombre sólo ve realidad.

A veces, la disfraza de miedo y esconde bajo su pecho donde aún brilla el niño que un día… abrió la caja de Pandora.

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