Maldición

Quiere mirar con sus ojos el brillo de la estela y cruzar el mundo rompiendo telarañas en cada nuevo caminar.

Subir a la montaña más alta, dejar lo prohibido del ser en cada piedra que lanza abismo de lo creado, cima abajo.

Dejar surgir alma de aquella bondad escondida, leño ardiendo sobre gelidez de piedras lloronas, en brisa esfumada.

Necesita volver a creer que el mundo es justo, abriendo ojos frente maldad golpeando savia devorada por olvido con apellido.

Le gustaría volver a abrazar todo lo perdido en el camino, pero nada puede ser encontrado si no quiere ser hallado.

Así, sobre el papel de su piel, escribe nuevo ocaso, pierde al sol que cae sobre el horizonte, vuela con alas bien lejos de aquel nombre.

Posa reposo en las lunas de aquella colina, guarda volcán entre el brillo de su lejanía reflejando futuro acongojado entre esferas mirando.

Nada de amor en aquellos pasos, sólo desamor entre cada nuevo verso, al anochecer maldice nombre brillando con soledad entre sus piernas.

Expectativa había muerto, amanecer mostraba como el amor no se confunde cuando sabe que sólo querer es hambre para mañana.

Nada crecido al subirse de nuevo a una expectativa negra. Aquella tierra, era vergel de arena movediza, alma caía al fondo de una maldición poética.

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