Noche sin rosa

Mi luna ya no es rosa, se ha vuelto más blanca que la espuma de la playa, el sol ha esquivado paso y entre las nubes se ha olvidado.

Está triste de verme encerrada entre barrotes de oro y porcelana, se pregunta cuál es mi delito y yo en bajo se lo susurro sin estribillo.

Más no sé qué decirle, podría engañarle diciendo que es por un amor errante o susurrarle que tengo alergia a tanto instante.

Obviar su nombre letal, con única corona llenando ojos de sangre y picando al dolor, se confunde con el brillo de un resplandor

La miro de nuevo y parece que mana herida, llora la luna en el río sin cauce y no hay consuelo, para tanto miedo.

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