Reinventemos

Anuncian que los tiempos del amor deben cambiar, si viven en casas separadas, es mejor poner una valla de dos metros de distancia.

Cuentan que ya puedes jugar, hasta sacar tus juguetes, que el balón recorrerá todos las hierbas crecidas de intenciones y tú tras ellas como gacela sin rumbo.

Te recuerdo bailando alegría, con la piel erizada de vida, busco el brillo de esa luz entre el oscuro Universo, allí también me encuentro un obstáculo entre tú y yo.

Sigo al otro lado de la muralla, nada nuevo, miro los planetas que cada noche dormitan mis sueños, no los recuerdo, escondidos entre guantes vuelan lejos.

El cuerpo acostumbrando a recibir migajas de entusiasmo, días se llenan de palabras que danzan ante mí, pero veo el muro, entre ellas y el pensar de una solitaria poeta.

Intentan las ideas traspasar la muralla, ¡es tan alta!, su voz no deja pensar, voces gritan tras ellas, ¡estoy aquí!.

Sé que están al otro lado, esperan continuar comiendo un trozo de la tarta sin velas.

Pero la tarta se ha ido, hay que cocinar una vida, buscar los ingredientes escondidos en el cajón y hacerlos cantar.

Reinventarse al otro lado donde espero encontrarte como siempre has estado, en silencio y con el ruido entre la callejuela de una sonrisa.

Hagámoslo, esta vez pongo yo las precauciones, saltó la alambrada y me cuelo en tus impulsos eléctricos, nos veremos en el axón más próximo.

Son 600 besos.

Existen muros repletos de cielos…

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