Beso en noche cerrada

Me duele el alma, cómo puede doler algo que no tiene forma, que se aleja de la física y carece de ergonomía. Cómo decirte lo que un sentimiento embarga cuando miles de palabras se clavan como espadas detrás del omóplato de tu ventana. Recuperando la sonrisa cuando el aire se esfumaba, mirando al cielo repleto de recuerdo. Ayer me dolió, casi en el intento de sentir de nuevo la flor en mi mano, me arrastró al último momento. Intenté llorar pero las lágrimas de aquella belleza se esfumaron entre mis manos y volví a escuchar… mamá. Regresé en aquel instante, sentí su beso, el alma dejó de doler y todo retomó en una sola mirada.

El alma era beso, en su boca el aliento retornaba.

Ligero fue el beso en la noche, delicado roce ante el viento del bronce.

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