El vuelo de la luna

Busqué los pasos entre la luna sobrevolando ventana, me apoyé en el cráter de su boca para adentrarme en el cuerpo de una acaricia. Cerré los ojos, sentí alas vivas, fluían por ellas miles de impulsos que brillaban sin rastro del perdido caracol. Ranvier nos miró con sorpresa cuando pedimos más velocidad para izarnos sobre el amor que nos rodeaba, nos acostamos entre los axones de la pasión de vivir, vivir sin coraza sobre cuerpo, vivir… vivir con tanta libertad de pensamiento que hacer sonar campanas moleste al mismo eco del viento. Déjales con sus apariencias y vamos a surcar el Universo con nuestro cuento.

Hermosa luna.

Deja un comentario