Arrokoth

Te encontraron vagabundeando en el último planeta donde debimos amarnos, bien te escondiste de los asteroides vigilantes.

Ocultaste nuestro amor en la órbita de la pasión, dejando restos de mares en la lejanía del sol.

No les cuentes cómo fundimos el frío de nuestro corazón en el volcán de las lágrimas, ni como abrazamos la distancia en el rojo de su boca.

Sigue mirándome desde la eternidad dónde me revuelvo en la oscuridad buscándote entre los asientos de Neptuno.

No menciones como nacimos una noche ni como te oculté del día, bajo la lluvia del despiste de las estrellas calladas.

Fui egoísta, quise tu cuerpo sólo para las fauces de mi boca y agazapé recuerdo para preservar tanto deseo de moléculas alocadas.

Perdona a este planeta por intentar salvaguardar nubes de tus ojos mirando al mar de la lejanía y fusionarme con tu cuerpo sin paracaídas.

Ahora, te han encontrado en la nada, y buscan aquello que nunca podrán tener, yo me lo succione entre mi piel y ahora eres parte de ella.

No pueden hacer nada por más que busquen entre tus órbitas, aquel corazón ya forma parte del mío desde hace más de 4000 millones de años.

La sonda New Horizons de la NASA sobrevoló en enero de 2019 el objeto celeste más lejano y antiguo del sistema solar: Arrokoth (que en un primer momento fue llamado Ultima Thule). Se trata, según los científicos, de toda una reliquia, ya que creen que son los restos primigenios de la formación del sistema solar …

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