Confinamiento de una poeta

Deseas que recobre todos los colores maravillosos e intensos, pero desconoces que el arco iris del mundo mana en la piel.


Huya de todo lo que pone freno al sueño, a veces debo decirte que huyo de cada uno de ellos, llego a tocar el último rayo apagando tormenta .


Que llegue a buen fin con mi gente. Esa que se deja mecer en la cuna del tiempo y se rompe en miles de besos acariciando tejado.

Amanece de nuevo, yo sigo aquí encerrada en la cabeza de los días asaltando sonrisas, miro afuera y veo el mundo en paz, dejo su sonido arrastrar más allá del horizonte confuso.

Otra hoja del calendario arrancada, todo lo apuntado tachado y en modo espera, ahora, yo soy la nube estancada en el cielo, el mundo ha dejado de girar y sólo un virus circula por el mundo.

Tan pequeño, tan letal, tan casual, tan él.

Arranco otra hoja, con la tristeza en una lágrima, he visto parte del mundo morir ante mi, en las sábanas, silencios, palabras, aplausos, casualidades… en mi corazón.

Nada podrá volver a ser igual,
las carcasas se reparan
pero siempre
queda una fisura del caos pasado.

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