Aroma del tiempo

Y si el tiempo fuera ese bebé que comienza a caminar, con pasos torpes sobre la manilla de un reloj, lento y seguro en el camino emprendido.

Si de repente atacara sobrestimulación, acelerando el paso entre las agujas empujadas, confusas por tanto desparpajo y comenzara a tropezar en perfecta sincronía.

Si el oído de sus números detuvieran acelerado ritmo y se detuviera un instante a contemplar el aroma de su cuerpo, entendiendo en su lento TIC TAC, que sólo así podría de la vida disfrutar.

Ahora dime tú, eres reloj estirando cuerpo o eres los pasos en la senda marcados.

Así, con la monotonía de lado, cogiendo la curva y derrapando.

Como la vida misma.

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