La ventana del teatro

Mundo parece distinto, pero no lo es, son los ojos de quién mira quiénes cambian ser. 

Perspectivas ciñen apertura de luceros a la luz, acaricias por el calor que nadie quiso mostrar.

La calidez de la noche olvidada baja las ramas del bosque crujiendo paso, recuerdos abrigan en el suelo mientras un saco cubre el frío del amanecer.

Dentro late un corazón feliz de ser gota en Mar, deja su gesto caer a la profundidad, viran razones para ser animal tirado sobre bondad.

Nunca hubiera creído por más que el Universo narrara la boca del infierno en el cielo, el frío de un verano sobre el teatro del cemento.

Bajo la suciedad de la carencia un gesto, escondido bajo los pasos de la gente.

Allí, se había bajado el telón, escenario vacío esperaba canción, dormía sobre gris civilización, hoy, deshumanizada sin sus ventanas de cristal y palmas.

No hay foto, duerme frente al teatro enroscado en un saco de dormir, cuando la gente aparece se levanta y desaparece.

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