La utopía de la libertad

Dijeron que la lava no quemaba y mi mano ardió. Qué el viento no despeinaba y el alma voló.

Nos contaron que nuestra voz sería escuchada y el silencio nos arrolló mientras una boca gritaba el eco del tiempo… en una voz se quebró.

Dibujaron un mundo de opulencia y riqueza sin mencionar que nosotros tendríamos migas del mundo prometido en el momento medido.

Miramos desde el mirador de la vida las promesas de las ombligos sucios, incluso exigimos palabras que se ocultaban bajo otros alientos.

Esclavos de nuestras manos oímos la sirena de emergencia, corazones ardiendo bajo el sol de una promesa, tú y yo estábamos ahí, mano con mano, escuchando cadenas con amo.

Unas horas de libertad agarran respiración, contenemos emoción y seguimos intentando recordar nuestra melodía en alguna edad abandonada.

Las horas acortan agujas y el sonido de nuestro reloj moja minutos en las ganas de volar otra vez más sobre el tejado del amar.

Presos de nuestros labios, pagamos la factura por vivir descalzos aunque sean segundos sangran nuestros pies, no importa, eso es lo más cercano que estaremos de ser libres en el mar de ser.

Dedicado a tod@s los que alguna vez sueñan o soñaron con encontrar la libertad.

Un comentario

  1. Se quiere esa libertad,aunque sea una utopía y un sueño, pero poder volar, cerrar los ojos y soñar… ¡Que nadie nos arrebate esa hermosa poesía…!
    Un abrazo en la tarde.

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