Laguna

Llora el cielo por no sentir cuerpo, emergiendo de las cenizas y sintiendo el calor del vientre, clama su derecho al culto del goce y se esconde entre las palmeras para ver si en un despiste se esmera. Caliente está el hogar del cuerpo en espera de ser conquistado con las gotas que caen sobre su techo, vuelan las erizadas razones hacia las lágrimas que caen sobre su sed desnuda, árida de lujuria entre lápiz y papel, se esconde tras la sonrisa del taciturno deseo.

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