Nostalgia del amor que nunca estuvo

Mi estrategia se pierde en la oscuridad, hace creer que la noche es día, manta aloja calor y el silencio ya no retumba en mi voz.

Sin embargo ahí sigue vacío el cofre del tesoro, no hay llave que acierte cerradura y el fondo de un océano lo captura entre sus redes.

Ya no sirve acoplarse una coraza de hierro y callada voz, no es útil tanto lamento entre los ruidos del ronquido del pesado vecino golpeando mis paredes.

Ojalá callara música incesante en las luces apagadas.

Demasiada vida entre muros, demasiados brincos por cruzar y unos brazos cansados buscando, en el fondo del  mundo que me engulle…

algo, que se parezca a ti.

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