Ecos del tiempo

Algunas veces sientes el tiempo regresar a la escalera de tus ojos, subiendo peldaño a peldaño viendo errores en otras piernas.

Quisieras abrirles los ojos y que vieran más allá de la prisa por ascender escalón, nunca serías escuchada y de loca así nombrada.

Me limito a verlos estrellarse contra el mismo camino donde un día me quebré en miles de trozos, partículas de no escuchar y creer al mundo controlar.

A veces lloran, otras se ríen y en contadas ocasiones aparece mirada reprochando sordera de un cuerpo que recuerda inexistencia.

Sonrío al verme reflejada en el jersey de cuadros chillones y el hambre de mundo en unos pantalones roídos.

Probablemente piense en esta vieja, encorvada soledad rodeada de nubes que sin tregua la abrazan en el ocaso del eco.

Vuelvo a sonreír, nunca sabrá destino ceñido a miles de soledades, la más dura se acuesta cada noche en sueño sin viento.

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