La muerte de la muñeca pérdida

Cierro los ojos y sueño, volamos más allá del firmamento, nos fundimos en el sonido de la vida danzando sobre las olas que rompen melancolía.

Adivino sonrisas en los hoyuelos marcados por el tiempo, abro caderas para que descanses dentro de ellas.

Miran ojos y no encuentro, la brisa del verano de nuevo ha engañado y dejado con la miel en el sabor dulce de ansiosa lengua.

Miro realidad y confieso la naturalidad de ver el desnudo del alma tendida bajo un ciprés, entonces bajo telón.

El corto no ha terminado y no existe intérprete dispuesto a ocupar sueño, apago la luz y renuevo mis alas en otra ficción.

Ahora soy guionista y actriz de esta gran comedia de la vida, la compasión toma mis manos y se pasea sin miedo en la Alameda.

Esta muñeca ya no se siente pérdida.

Deja un comentario