Lodo en vientre

Sentir la calma a la orilla,

dejarse mecer por la ola

de su sonrisa,

deslizando ojos acechantes

al Invierno siberiano.

Su boca emergía lodo,

ya sentía el frío

antes de nacer,

olvidó la lava

en la cuna del respirar.

Así comenzó caminar,

en el olvido del latido,

sobreviviendo al sentir

agarrado a la madre roca

de lo inerte.

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