Uno de Julio de otro año más

No me acostumbro a ser desgarrada, alejarme de un abrazo que no quiere soltar y mantiene eterno en piel cada vez que las lágrimas lo sustituyen.

No quiero ver normal el que castiguen una y otra vez sobrevivir al odio y reme fuerte con la debilidad de los años tirando del amor que me empuja, creyendo aún así, en la igualdad.

Dejarán de seguir mis espaldas,  vigilar latido, vernos felices con el gesto patente de lo que siempre debió ser la familia y ahora a tiempo parcial lo es.

Gritos callados bien resguardados quieren que ser borrados, la corrupción del cuerpo sanado y la apariencia estandarte de la figura intacta y perfecta.

Sigo escuchando al odio de trasfondo, insultos azotando inocencia bajo columpios, como si así fustigara el alma queriendo vivir.

Sin embargo, abrazos, besos y palabras calmándolo todo, son fe, ideología, existencia, poesía … Vida.

Amor sobrevivirá.

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