Día perfecto

Campanas del pasado

entrechocan los prados,

recuerdan sin lágrimas

veloces gritos,

arropando silencio.

Las alas conversan


con el viento,

mientras el sol

desnuda amanecer.

Debo partir,

no quiero abandonar memoria,

mientras nombres borrosos

descolocan sílabas,

Cojo una pequeña libreta,

comienzo a apuntar

las edades vividas

en un pliego del sentir.

Dos direcciones,

opuestas entre sí

apuntan destino.

Enlazo la vida

con finas caricias,

tejiendo sonrisas

en telarañas de risas.

Hoy podría ser…

el día perfecto.

Abro la bolsa,

dos ciruelas inesperadas,

lo cambian todo.

El día… perfecto.

Deja un comentario