Luces

Quizás la luna nos acogió entre sus brazos y sentimos el temblor bajo nuestros pies evitando caer entre las piedras que se reían.

Tal vez lo fugaz de aquellas estrellas se han mudado de espacio y negado presencia en la oscura madrugada.

Torpes nuestros pasos se confundían con destreza y las luces de nuestra juventud se posaban entre las paredes cálidas de una vejez ya anunciada.

Dejamos que las risas rompieran sus ojos y crujimos intenciones en la cuna de sus labios con suaves brisas sobre el alma que aún respiraba.

Nos preguntamos si hubiera válido la pena todo aquello, los corazones sin riendas eran libres, era inevitable sentir así ante la luz de las luciérnagas.

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