Esperan za

Que esperar de amanecer maldito, obsoletas razones, corazones rotos en recuerdos y una ventana abierta al mundo, eso sí, bajo una misma luna.

Ráfagas de estelas, caen ante ojos buscan cielo luminoso de oscuridad, brillan aún cuando ocaso se oculta en tempestad.

Que esperar de una noche a borrar, cuando cimientos tambalean por avaricia de una boca, con aroma a hervor de defecación en vertedero del amor.

La sordera de una verdad, resquebrajando realidad inventada en olvido, años labrados de sangre, ambos pensares asesinos.

Que esperar de un atardecer bendito, cuando todo se quema bajo cielo herido y tienes manos que cosen latido abierto a la contemplación.

Nada es respuesta, algo creado en ramas navega sin rumbo ni voz entre velas.

El viento sopla.

No se despeina la utopía.

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