Estado

Cesan los aullidos de la loba, las heridas dejan de manar, cielos nublados escriben nombre bajo lágrimas fugaces.

Las maderas crujen silencio, los gritos calmando furia, un avión se aleja en el horizonte, sueños regresan a pensamiento.

Se deslizan entre tumbas y ascienden por los ríos más allá de la turba niebla, rescatados de olvido son salvados entre palabra oculta.

Bajan bien despacio saltando las piedras del argayo, cruzando troncos empujados por el viento y posando alas en las cimas convexas de la vida.

Estado, en calma, proceso, serena, tiempo como siempre cargando contraluz.

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