Un paseo por el cuerpo

Podría escribir sobre el estiércol que se adentra en pulmones, como se agarra a bronquios y acampan en alvéolos.

Mostrar la armadura del cuerpo quebrándose en humo, órganos vitales latiendo a duras penas muriendo en cada bocanada.

Debería decirle que la arrogancia con la que posa cigarro quedará postrada en una cama cuando corten la pierna sin riego de tanta testudez desatada.

O cuando tubo tome posesión de voz, ate las cuerdas vocales de la opinión sin neurona viva, esa que fallece mientras todos ríen entre abrazos el pose de la guadaña en mano .

La carcajada de la muerte se esconde, quiere tomar mi cuerpo, bichos alojados en el adosado de su boca quieren buscar otro universo más limpio y recogido.

El suyo está en derrumbe, lo saben, se empeñan en asaltar la frontera de la mordaza arrasando las tuberías de otra alma, hay masificación de destructores.

Por favor, cierra la boca, mete cenicero con pasajeros en guarida, si quieres morirte es cosa tuya, yo, quiero vivir.

Gracias.

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