Lo que tenía que hacer

En qué momento pensaste que el viento despejaria el camino de hojas secas, embaucaría al suelo para convercerte de lo impoluto del rastro del tiempo.

Cuándo pensaste que era mejor romper los átomos cuánticos del sentir y dejarse morir entre los iones tristes del no entender sentenciando la búsqueda de la pureza del sentimiento.

Sin duda, los cielos siguen rompiendo la luz y dejando arcos iris en el corazón para regresar al latido de un viaje a la vida.

Te mantienes digna a las arrugas de la certeza, entre versos y miradas preguntas por que no pudiste conformarte con no ser amada.

Hubiera sido tan sencillo seguir el sendero de la monotonía, mendigar besos por las esquinas y ser arrojada a la ausencia de vida.

Ahora estarías rodeada de amor de cartón, y te estarías convenciendo de que el querer minutos suple amar vida y te escudriñarias entre soledad mientras las canas invaden corazón.

La más letal de todas, la más silenciosa, la escondida entre los colores de la vida, esa, sí, la muerte en vida danzando sobre la comodidad sin amor ni espacio donde atesorar tanta pobreza de sentimiento.

Ya lo sabes hiciste lo que tenías que hacer, te negaste a morir sin amor y eso es lo que te diferencia del resto, tu resto será así, soledad pero en el bolsillo corazón.

Sé perfectamente lo que digo, créeme, hiciste lo que tenías que hacer.

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