Tu derecho es sin derecho

Has ejercido tu derecho a la libertad y hoy me pregunto con todas las precauciones por mi tomadas, ¿sería justo que fuera contagiada?. Hoy por tu valentía, la vida de muchas personas pueden girar otro rumbo, pero qué importa cuando uno no aprecia lo único regalado en un parto soñado. Pienso en abrazos dados a sol y luna, son las únicas a las que consigo darles un abrazo sin sentirme culpable hasta hoy, tú lo has conseguido que amar lo parido sea también motivo de peligro. Que más da, ese virus no existe es una invención, para qué la mascarilla, para qué mantener respirar si al final vas a venir tú y vas a clavarme la daga como a toro bravo en ejecución. Perdóname si te ofendo, pero el aire me falta, la cabeza me estalla y un ruido en mi ombligo acelera el latido de un cuerpo ahora corrupto. Despierto, ha sido una pesadilla, mañana me voy a hacer la prueba y todo gracias a ti, al Dios sin mascarilla, al tipo sin precaución y voz silenciada en algún sótano vendido, todo, por salvar un verano y aparentar normalidad.

Foto de Catriel Fernández

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