Mañana siguiente

Los salvadores de su mundo levantan el mástil a toda vela, proclaman los vientos más allá del firmamento y anuncian alegorías de miles de sonrisas.

Ellos dicen ser la solución y apuntan todas las señales al centro de su razón, conocen todas las respuestas de miles de guerras y ahorran balas en cada noticia apalabrada.

Las salvadoras del mundo cabalgan sobre los intereses de los sin vientre, se dejan seducir por la nostalgia de un error propagado como medio de subsistencia sin despeinar conciencia.

Ellas cantan prevenciones, divulgan atenciones y son voluntarias en todas las ocasiones.

Les salvadores de mi mundo salen a la calle a ganarse el pan, cultivan los tiempos para cosechar alimentos y jamás venderían su alma a costa de la ajena, no podrían dañar conciencia.

Elles pagan las facturas una a una, son profesores, ames de su choza, con sonrisa amplia madrugan cada mañana y siempre con solución bajo almohada.

Son mis salvadores, la política de mi pensar, el motivo del declinar cualquier impedimento de crecimiento, aunque algunos lo confundan con ego.

Y yo soy parte de elles y orgullosa estoy de cubrir sus noches con mis letras, nada les pido más el sentir y resguardar con cariño cada sentimiento.

El precio, la luz de sus ojos cuando se cierran en la noche y amanezcan con el brillo de un nuevo sueño a la mañana siguiente.

Aparece la «e» para englobar ambos géneros en uno.

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