El cierre de Noviembre

Prenda que gira entre las sábanas de una cama, arrugada en piel y corazón bombeando calma entre miles de huracanes que cada mañana golpean al borde del descanso de un latido.

Esas piezas de este inmenso ajedrez rompiéndose en jugadas para llegar a tomar el poder, sin saber que ya han perdido antes de mover su torre.

La secadora se cansa y brama su valor entre el murmullo de unos pájaros mezclados con el ruido de un barrio, recordando que sigo siendo una extraña entre las hojas que caen.

Despiertas lejos de todo esto y te atreves a juzgar lo que ves sin saber significado, pides la lejanía de una cercanía que nunca estuvo en tu barco.

Son ceniza en un mundo disecado de flores y con un minuto para llegar al inicio del todo, un todo perdiéndose entre teclas que se esconden en sus bosques.

Dame una luz que me salve de este frío, de una soledad que ahora mismo rompo en gotas y se evapora en el rayo de sol de esta mañana, vuela con alguna nube a conocer otras frias almas que despiertan.

Ese frio ya no es alma, nada intenta llenar, empieza a comprender sendero, se aleja con el entendimiento de saber significado por siempre y nunca mas intentar salvar lo que quiere ahogarse.

Ser no es doblegarse ni callarse, es irse cuando las alas se desequilibrian y el vuelo corre peligro, planeo con las gaviotas en tierra encuentran mar y me lo traen a la ventana cada mañana.

Abro los ojos continúo el camino.

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