Viaje perdiendo la luz

Me subí a una gota de lluvia y recorrí con ella miles de mundos ocultos al alba para volver a caer en el mismo gesto y acariciar con frialdad la orbita de aquel sentimiento.

Conseguí apenas recoger fuerzas para huir y cerrar todas las lágrimas en mar en calma para volverme a marchar y recoger el amanecer en una pequeña maleta sin etiqueta.

Pero tarde era, aquella gota ya era parte del ser y circulaba por sus venas al son del latido buscando una salida en alguna de sus heridas.

Llegó a su corazón lo sintió tan oscuro que salió disparada en el último estruendo en el torbellino de lo ausente y en la profundidad de aquella marea encontró la salida.

Al recordar cayó una sola lágrima y encontré la puerta donde salir sin picar, me deslicé suavemente por aquel gesto, caí rendida a los pies del planeta.

La estrella se fue apagando en el armario ciego, su luz aún intenta brillar en un intento de no morir jamás.

De vez en cuando una fugaz estela recorre el camino, rápida pasa por su mejilla ocultándose en los tiempos.

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