Manando de otros ríos

En su banco crea un mundo tras la mascarilla del fin de la jornada, dibuja un plano de la dirección a tomar y lee el envés de las etiquetas rotas. La ves con la vejez en su pelo pasear lo que los tiempos no quisieron regalar a una voz dispersa tras un mostrador de precio y talento. Quiere retomar las cuerdas que llevarán a la esclavitud y simular un mundo que rescatar en las noches de soledad. Es la mujer de verde pintada de púrpura, anteojos de vida atrapados en lo que nunca fue . Mediodía con bolsas en madera escondida queriendo ser amanecer cuando ya ha pasado su tiempo. Esta vez nada que arrastrar, nada a plagiar, nada que esconder sobre el torpe atardecer de una caída temprana ante tanto verde que se escapa.

Ella simulaba escribir un mundo entre sus plásticos de fantasía.

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