Enano saltarín

Nada funciona correctamente, todo acaba lisiado, la hierba siendo cortada y el cielo ocupado.

Debo llamar al reparador de sueños, explicarle que he perdido algún verso bajo las sábanas estiradas de la impaciencia, siempre arrugadas.

Los átomos tropiezan su mundo y vuelo a otros vientos que no conocen encierros, iones negativos otros positivos.

Esperaré cuando regrese plegaré la puerta, demasiado crepúsculo para reparar lo que nunca debió ser devastado.

Praderas esperan ser rastreadas y no hay camino que cierre suspiro cubriendo con esmero la piel de lo correcto.

Buen viaje pequeño enano saltarín, espero que cuando caigas de tu cima recuerdes lo abandonado entre la maleza ansiada.

Te dejo entre pajares buscando cómo vender almas cada amanecer, salta y salta, igual hasta creces entre las hierbas que atas.

Serán ellas las que destapen cuando quieras estirar los vientos y poner a secar la resina de aquellas incontables brisas.

Camino despacio levitando pensamiento, herbajando sentimientos al otro lado del confín.

Ahí, donde nunca veré el salto de aquel cantor sin tono ni voz.

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