Ciclo de vida

Introducí mi boca en su boca, mezcle mi saliva con el aroma de una cerveza y un cigarro.

Me deslicé por los recuerdos cuando apenas era cenicero y su humo jugaba a atravesar mis pulmones una y otra vez.

Crecí en aquel aroma cuando saqué mi lengua y dejé que recorriera aquellas fronteras, distinguiendo entre sus paredes la persuasión de su mirada lasciva.

Cuando llegué al punto álgido del elixir viendo que aquello no podía ir a más, opté por fidelizar aquella pasión en una absurda eternidad.

Apareció el declive, al día después ya se olvidaron las caricias de la piel, del baño de los sudores nació el abandono, alejando y cerrando cada intento de acercamiento.

Relanzó sentimiento, aquella innovación de su cuerpo ya no era punto de inflexión, lo horrible apareció para alejar, había roto cualquier opción.

El ciclo del amor habría podido llegar al segmento de mi corazón, pero deseo dar portazo a un producto ya caducado sin saber que algún día sería renovado.

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