Esa

Leo lo que me da la gana, con nivel académico alto, bajo, redondo, alargado. Escribo como llega el día nublado, rabiando luz, llorando lamentos o cantando versos. Camino por hierba mojada, charcos de lodo, acera infectada o cornisa de precipicio sin alas. Oigo siempre dos versiones, una sufrida en el silencio de una traición, mentira apellido, juego sucio implantado y la otra en la piel leal ahora mancillada. En mi cama lo que merece estar, en sofá osadía de luchar y en sillón junto la ventana una luna de amor dónde alguien también la contempla desde balcón. En mi corazón, mucha gente cruzando camino, antes de juzgar preguntaron, al exigir miraron, ante consejo aplicaron. Y esa, a la que ahora mencionan conduce, folla, ama, llora y nunca se arrastra ante nada ni nadie. Así que apaguen sus cámaras, bajen las velas, dejen de mencionar a esta dama para esconderla bajo una pila de aburridas vidas. Sí, soy esa, la que nunca tendrá entre labios con brazo y no encontrará en estantería vacía de vida por lo menos tengo latido. Sí, soy esa, el trapo al que limpiaron envidias, las que arrojaron obras por miedo de ser, ensuciaron nombre con malas lenguas y a la que bajo ningún concepto, su alma, señor mío, será suya.

Cordialmente, esa.

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