Como contarte esa historia

Existen historias donde nadie supo narrarlas yacen en el borde de ojeras engalanadas.

Aveces se dejan atravesar por la luz de Venus en alguna luna olvidada, apenas un susurro de lo que quiso contar tras las palabras ausentes en el abismo del silencio, eco de la nada.

Quisiera expresar en cada sílaba la mañana, sudor mediodía y comida apresurada.

A la noche veo piel apagada en los cielos de la edad arrasada y alba llegando de nuevo a la cama que engulle la huella de su espalda cansada.

Tras la terraza del sentimiento ve una luna, absorta mira iluminando verde esperanza, corre noche y cumple promesas día tras día.

Cuánto tiempo podrá aguantar tirando de cuerpos, cuánto tiempo quedará para subirse también y dejar de correr.

Paz ausente en aquella historia, mucho viento por despeinar encanto y yo ceñida a una historia con final. Érase una vez mi historia …

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