Cambios

Recuerdo la mirada volando afuera donde el mar golpeaba mi espalda y yo mientras me mantenía quieta.

Pienso en esa niebla que nuestras miradas enfriaban cuando caía la noche a pleno día bajo voces que callaban.

Aún huelo los neumáticos quemados entre el gentío que caminaba y mis huellas tímidas sobre el asfalto pensando ojalá todo cambie.

Y nada cambió, seguimos rogando amor en las esquinas del silencio, sufriendo al final de mes o al abrir un buzón ausente de pasión.

Grité dentro de mí y estallé en recuerdos de canciones bajo farolas que se comían neones de realidad, puta realidad de nada.

Aquel dolor perdura y debilita cada trinchera, cada aullido en la cima del desencanto y en cada noticia que se posa en mis sienes cansadas aún te sueño.

Cambio gritábamos en plazas que no escuchaban nuestro aliento y se rompían en manifiestos cuidados de utopía, dulce utopía de sentir la vida aunque fuera lejanía.

Cuánto hemos cambiado, dónde quedaron aquellos fuegos, aquellas antorchas y nuestros besos …

la marea se lo llevó todo, no hay resaca que lo traiga de vuelta …

todo me lleve apenas había cera comenzado a caer.

Tiempos de todo dar y no esperar más que ceniza cayendo por la ladera del día después, allí nos quedamos,

aún respirando nosotros, en letras de entonces con más canas pero idénticas razones.

Ocultas entre corazones.

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