El silencio del día después

Algunas veces mi espalda soporta todo el peso de la vida sobre sus vértebras y la cadera del conocimiento se resiente.

Solo algunas cierras los ojos y dejas los vientos soplar sobre el firmamento.

Los ecos apagan sus luces de neón y la luz de un horizonte se enciende para brillar en vela y cantar en su nido.

Los ojos se caen sobre las paredes y los colores se confunden con la piel aspirando pinceladas.

A veces escuchas la vida crujir pasos y te pierdes en la hondonada huella definiendo cada orilla de sus curvas.

Entiendes que no todo lo mostrado era real ni lo real fantasía que todo depende de quien te lo cuente y de lo que quieras creer.

Me siento en el banco y dejo las horas pasar desfilando, quizás en algún momento comprenda porque la has destrozado así y pueda perdonar el daño a la semilla de tu alma.

Imposible entender como un huracán busca hogar donde comprender el silencio del día después.

2 comentarios

  1. Algunas veces mi espalda soporta todo el peso de la vida sobre sus vértebras y la cadera del conocimiento se resiente………..

    Seré repetitiva,pero es increíble la telepatía que encuentro al leerte.

    Besines 😘😘😘😘

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